Historias de ganaderos
Más control, más tranquilidad y más libertad gracias a Nofence
Más control, más tranquilidad y más libertad gracias a Nofence
Miriam vive en Almanza, en la provincia de León, y tiene alrededor de 100 vacas y terneros. Aunque el mundo de la ganadería es algo que lleva en la sangre por sus padres y abuelos, nunca se imaginó que acabaría dedicándose de lleno a ello. Durante años compaginó la ganadería con un centro de estética en la ciudad, hasta que con una niña pequeña buscó una forma de vida más flexible.
Antes de Nofence, tener los animales en libertad suponía enfrentarse a problemas continuos. Los vallados físicos se rompían casi cada día por la caza y los animales salvajes, y había que estar permanentemente reparándolos.
Hoy, gracias al vallado virtual, Miriam gestiona a sus vacas desde el móvil: “Lo primero que hago cuando me levanto es entrar en la aplicación de Nofence, ver dónde están los animales, si están todos bien, si hay algo raro… y controlar si hay algún problema”.
Para ella, poder localizar rápidamente a un animal aislado o saber cuándo una vaca está de parto ha sido un cambio enorme: “Nos hemos enterado de varios partos gracias a Nofence… es blanco y en botella”.
"Lo primero que hago cuando me levanto es entrar en la aplicación de Nofence, ver dónde están los animales, si están todos bien, si hay algo raro… y actuar si hay algún problema."
— Miriam Pérez Gallego
Miriam también destaca cómo el sistema ha mejorado la vida de las vacas. “Un animal quiere libertad… cuanto más libertad le das, más a gusto están”. Sin las limitaciones de los cercados físicos, los animales pueden recorrer todo el monte, limpiando vegetación y regenerando pastos: “Donde están los animales siempre está todo mucho más limpio… van pisando maleza y vuelve a salir hierba nueva”.
Si bien la inversión inicial en collares y tecnología puede parecer alta, Miriam destaca que hay beneficios que no siempre se ven al principio: “El tiempo nadie lo cuenta, pero el tiempo es dinero… el vallado físico también cuesta dinero y requiere mucho mantenimiento”.
“Cuando empecé a soltar las vacas tenía nervios de pensar que estaban por el campo y no sabía qué les podía pasar… ahora estoy tranquila de verdad.”
— Miriam Pérez Gallego